jueves, 13 de agosto de 2009

Mi Descripción

Lo de publicar me lo tomé muy en serio ¬¬

...pero estarán de acuerdo conmigo que un blog nuevo da mucha emoción :P

Un profesor nos pidio que hicieramos una descripción propia.. a continuación se las dejo a ver que opinan. Acepto comentarios de cualquier tipo, aunque si se trata de críticas constructivas qué mejor.

Describirse a uno mismo es un arma de dos filos y mi madre me lo ha explicado hasta el cansancio, pues asegura que podría quedar totalmente expuesto y, por tanto, más vulnerable.

Dejando un poco de lado, pero sin olvidar dicho temor podría comenzar diciendo que respondo al nombre de Isaac, a veces al de Oswaldo pero es poco probable. A veces Pacheco pero jamás Delgado. A veces soy muy pesimista pero la mayoría de veces soy alegre y optimista. De la manera de desenvolverme hablaré a parte: odio a la gente callada porque, de alguna manera, me gustaría tener mas discreción y mesura y, son precisamente dos cualidades que no me podría adjudicar.

Me gusta la gente extrovertida porque junto a ellos me siento como un pez en el agua. A veces cuando la situación lo exige reservo a mí lo que pienso, aunque otras tantas algo me hace pensar que el Señor no me ha dado un filtro del cerebro a la boca y me salen de manera incontrolable las palabras como un chisguete de agua a presión.

Sería inútil comenzar a describirme de manera física pues sólo podría decir lo bueno que veo en mí, que si bien no es mucho, tampoco creo que sea poco. Hay cosas que son más que obvias: tengo dos cejas muy llenas y una nariz digna de cualquier modelo, un par de ojos oscuros pero no tan negros, de los que a veces salen lagrimas de felicidad, de tristeza o de incertidumbre pero me hacen muy feliz, pues gracias a ellos puedo ver lo que otros no. La capacidad de asombro es algo de lo que pocos pueden presumir, yo sí.

Tengo también un par de manos propensas a artritis, pues el nerviosismo extremo que me provocan las alturas, los animales grandes, los mareos y un sin fin de situaciones más me hace “tronarlos” cada cinco minutos. Un peso poco deseado pero no exagerado. Y un par de piernas que me llevan y me traen a placer, que satisfacen sobremanera ese instinto que tengo y que no puedo calmar de conocer otros lugares o personas, o simplemente de volver como cada noche a casa y saber que el día ha terminado pues, como lo decía mi madre, no hay lugar como el hogar.

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